La muerte encefálica

 

La muerte encefálica es la muerte de la persona. Se produce cuando la persona fallece a consecuencia de graves lesiones cerebrales originadas por heridas de bala, traumatismos de cráneo o hemorragia cerebral catastrófica y dañan en forma completa e irreversible el cerebro y el tronco encefálico (protuberancia y bulbo raquídeo) donde se encuentran centros esenciales para la vida, como el centro respiratorio.

El  desarrollo tecnológico ha permitido el sostén artificial y transitorio de algunas funciones como la oxigenación de los tejidos a través del respirador o el latido cardíaco a través de drogas vasoactivas. Esto no significa en absoluto que la persona esté con vida. Lo que vemos es simplemente trabajo artificial efectuado por las máquinas, que tampoco es indefinido, sino que dura un tiempo corto.
No tienen que confundir la muerte encefálica con el estado vegetativo permanente. En este último caso la persona está viva. Ha sufrido una lesión grave, pero no se ha destruido totalmente el cerebro y el tronco encefálico. Esto quiere decir que la persona conserva sus reflejos básicos intactos, como así también sus funciones automáticas como la capacidad de respirar o de regular su frecuencia cardíaca.

Cómo se certifica la muerte:
¿Cómo la determinan los profesionales?

Determinan la magnitud de la lesión y la causa de la muerte.

Verifican la pérdida total y definitiva de las funciones comandadas por el cerebro y el tronco cerebral. Esto significa que se ha producido la pérdida irreversible de la conciencia, la desaparición de todo tipo de respuesta cerebral y el paro respiratorio.

Certifican la inactividad del encéfalo por medio de estudios. Uno de los que más se usa es el electroencefalograma, que demuestra la desaparición de la actividad eléctrica del cerebro, conocido como “electroencefalograma plano”.

Otros estudios muestran el cese de la irrigación sanguínea cerebral, es decir el “paro circulatorio cerebral”.

Luego de haber determinado que todos los puntos anteriores persisten por algunas horas, concluyen con el diagnóstico de muerte porque ha cesado irreversiblemente la actividad de centros esenciales para la vida.

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